Responsabilidad de Guías Profesionales y benévolos en deportes de Aventura | Camprovín y Brun Abogados

Responsabilidad de Guías Profesionales y benévolos en deportes de Aventura.

Desde el blog de Camprovín y Brun abogados estrenamos este espacio de la web para contaros la responsabilidad de guías profesionales y benevolos en deportes de Aventura.

En cuanto empieza el buen tiempo, proliferan las actividades al aire libre, algunas de ellas contratadas y guiadas por profesionales y otras muchas por un amigo o conocido que se ofrece para hacer las labores de cicerone convirtiéndose en lo que en derecho se denomina guía benévolo. Si hay algún problema en la aventura, puede surgir la responsabilidad civil de cualquiera de ellos.

Hemos de distinguir entre la responsabilidad ante un accidente que podría surgir de un guía profesional, de carácter contractual, de la del amigo o compañero guía benévolo que sería, en todo caso, de origen extracontractual. En ambas se exige la reparación del daño causado, que se traducirá en una posible indemnización a favor del perjudicado en caso de que haya mediado alguna culpa o negligencia por parte del guía.

Recientemente hemos conocido una sentencia que condenaba a un guía de vías ferratas por no tener la titulación adecuada para la realización de ese tipo de actividad, ante el accidente de uno de sus clientes. Pues bien, el guía profesional ha de acreditar que eligió bien el recorrido, que verificó la meteorología existente, que disponía de los conocimientos técnicos necesarios, pero no es necesario que haya tratado de neutralizar el riesgo que toda actividad de aventura entraña, dado que el cliente asume libre y voluntariamente ciertos contratiempos que la realización de la propia actividad entraña.  Por ello, no en todos los supuestos se genera una responsabilidad, es más, son escasas las condenas en estos casos.

La jurisprudencia es normalmente menos exigente con la responsabilidad de un guía benévolo, y suele trasladar al lesionado la necesidad de un sentido de la prudencia y de la autoprotección para evitar el daño. Por ello, es imprescindible demostrar que el amigo o compañero que hace las veces de guía incurrió en una imprudencia o culpa notable, y surge con mayor fuerza el traslado de la responsabilidad a la propia víctima por su asunción del riesgo en la realización de la actividad.

Es importante contar con un seguro de responsabilidad civil que, en caso de acometer la actividad de guía de montaña, sea profesional o no, pueda ofrecernos la garantía de que va a abonar el resarcimiento de la posible indemnización a la que seamos condenados, por ello federarse en el deporte que se practica es fundamental de cara a salvaguardar esa posible responsabilidad personal y económica.

Camprovín y Brun Abogados

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