Acceso de los padres a los perfiles y redes sociales de sus hijos menores de edad | Camprovin y Brun Abogados

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El acceso generalizado de los adolescentes en las redes sociales añade una nueva preocupación de los padres, al tratarse de un ámbito en el que sus hijos quedan expuestos a terceros desconocidos  sin que hayan alcanzado la madurez necesaria. Son vulnerables a nuevas situaciones  como el ciberacoso, o acercamiento de adultos con fines sexuales.

¿Pero podemos los padres acceder a estas redes sociales y a los perfiles de nuestros hijos?. Es un tema complejo, porque hay que hacer compatible la obligación de los padres de velar por sus  hijos, educarlos y procurarles una información integral  tal como establece el artículo 154 del Código Civil, y el derecho de los menores al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este derecho les está reconocido en la Ley 1/1996 de 15 de enero,  de Protección Jurídica del Menor, de acuerdo con su relación tras la reforma llevada a cabo por la ley 26/2015 de 28 de julio. El artículo 4 de la Ley 1/1996  establece literalmente que el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen de los menores, comprende también la inviolabilidad de su correspondencia, y el secreto de sus comunicaciones. Además, Los padres o tutores quedan obligados expresamente a respetar estos derechos.

La preservación de este derecho de nuestros hijos, tiene que resultar compatible con nuestra obligación de protegerlos y de procurarles una educación integral; y por supuesto, ha de ser interpretado y matizado  conforme al principio máximo del interés superior del menor.

Dejamos por supuesto al margen el simple acceso al contenido de las comunicaciones, con el consentimiento del menor. ¿Pero qué pasa cuando un padre accede  sin consentimiento porque  tiene sospechas  de que su hijo está en peligro  o está siendo ya, víctima de un delito  a través de las redes sociales?

Afortunadamente nuestros tribunales, vienen  garantizando del derecho de privacidad de los menores  a le vez que aplican el sentido común.  Esta cuestión,  es tratada en una sentencia del Tribunal Supremo de  10 de diciembre de 2015, dictada en un procedimiento sobre abusos sexuales y exhibicionismo  contra a un hombre que contactó con  varias menores a través de la redes sociales con el objeto de mantener relaciones sexuales, realizando a su vez  actos de exhibicionismo  a través de la webcam. La madre de una de las menores presentó como prueba conversaciones del acusado con su hija a través de WhatsApp y Facebook intentando las defensas, impugnar dichas  pruebas por haber sido obtenidas  sin recabar  el consentimiento de la menor.

La sentencia, deja claro que el acceso y aportación de dichas conversaciones en un momento posterior a que haya cesado la relación entre agresor y víctima, no se encuentra en el ámbito del derecho al secreto de las comunicaciones, sino en el del derecho a la intimidad del menor; y la  limitación de este derecho, a diferencia del primero, no requiere inexorablemente la autorización judicial. Continua declarando, que este espacio de intimidad, puede ceder en presencia de otros intereses constitucionalmente protegibles, como en este caso entendemos sería el de la protección de los menores mediante la persecución de delitos cometidos frente a ellos. La sentencia, es rotunda al afirmar que no puede equipararse el acceso y difusión realizado por la madre con el  de terceros, porque la ley no puede establecer la obligación de los padres de velar por sus hijos menores, y al mismo tiempo privarles de la capacidad de controlar, en casos como el enjuiciado.  Tranquiliza ver como en esta ocasión se legitima  el  control parental  en el marco de la protección y preocupación por los hijos.

En definitiva partiendo de la presunción de que la madre accede a los contenidos de las redes sociales a través de una clave obtenida lícitamente,  su utilización posterior no puede considerarse ilícita, por estar amparada en el marco de protección de su hija menor, que presuntamente estaba siendo víctima de un delito.

La sentencia trata otros temas de gran calado, como el derecho al entorno digital de todo investigado, pero ese será otro tema a tratar en nuestros próximos comentarios.

Pulsa aquí para ver la sentencia sobre el acceso de los padres a redes sociales.

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